Retornos



El ángel bueno 3
 
Vino el que yo quería,
el que yo llamaba.

No aquel que barre cielos sin defensas,
luceros sin cabañas,
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.

No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.

El que yo quería.
Sin arañar los aires,
sin herir hojas ni mover cristales.

Aquel que a sus cabellos
ató el silencio.

Para, sin lastimarme,
cavar una ribera de luz, dulce en mi pecho,
y hacerme el alma navegable. 




Los ángeles mohosos

Hubo luz que trajo

por hueso una almendra amarga.
Voz que por sonido,
el fleco de la lluvia,
cortado por un hacha.

Alma que por cuerpo,

la funda de aire
de una doble espada.

Venas que por sangre,

Y el de mirra y de retama
Cuerpo que por alma,
el vacío, nada. 

 
Vuelve único, vuelve
como forma tocada nada más, como llena
palpitación tendida cubierta de cabellos,
como sangre enredada en mi sangre, un latido
dentro de otro latido solamente.
Más las palabras, ¿dónde?
Las palabras no llegan. No tuvieron espacio
en aquel agostado nocturno, no tuvieron
ese mínimo aire que media entre dos bocas
antes de reducirse a un clavel silencioso.


Di también: Tienes frío.
Di también: Estás solo, aunque otros te acompañen.
¿Qué sería de ti si al cabo no volvieras?
... Perdonadme que hoy sienta pena y la diga.


Poemas de Rafael Alberti


Las pinturas son de Alfredo Araújo ( 1972 ) Colombia.
Un  ser humano en su fragilidad, su vulnerabilidad y su íntima soledad. Su esencia aislado de los elementos sociales o culturales que lo rodean. Un hombre sin sus máscaras y disfraces: sin sus bienes materiales, posiciones de poder o pretexto alguno. 


Música: Prelude.Tristan e Isolda, Richard Wagner.
Cromatismo musical llevado al extremo.

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