El Beso de la Esfinge



The Kiss of the Sphinx
‘The marble image came alive,
Began to moan and plead -
She drank my burning kisses up
With ravenous thirst and greed.

She drank the breath from out my breast,
She fed lust without pause;
She pressed me tight, and tore and rent
My body with her claws.’


Frank von Stuck. (1895)

Este es el viejo bosque aún hechizado:
los tilos aromáticos florecen;
para endulzar mi corazón hastiado
los rayos de la luna resplandecen.

Penetro en él con indecisa planta;
oigo voz melodiosa en las alturas:
es el oculto ruiseñor, que canta
amores y amorosas desventuras.

Canta con melancólica alegría
tristes goces, pesares halagüeños,
y es tan dulce su voz, que al alma mía
vuelve otra vez los olvidados sueños.

Sin detener el pie, sigo adelante;
y surge entre los árboles obscuros
un alcázar tan alto y arrogante
que al cielo tocan los audaces muros.

Cerradas todas las ventanas miro;
y silencio tan hondo en él se advierte,
que parece ese lúgubre retiro
la mansión misteriosa de la Muerte.

A la puerta, una Esfinge: forma horrible
y bella al piar; amable y pavorosa:
el cuerpo y garras, de león temible,
el busto y seno, de mujer hermosa.

El ansioso deseo centellea
en sus inquietos ojos penetrantes;
sus rojos labios, que el deleite arquea,
sonríen satisfechos y triunfantes.

Y entona el ruiseñor tan dulce trino
que ya el impulso resistir no puedo,
y al besar aquel rostro peregrino,
en la traidora red prendido quedo.

La Esfinge sepulcral se agita y mueve;
respira el duro mármol y solloza;
cual vampiro voraz, mis besos bebe.
y en absorber toda mi sangre, goza.

Sedienta apura mi vital aliento,
y me abrasa después de tal manera,
que en mis entrañas destrozadas siento.
las implacables garras de la fiera.

¡Dolor que embriaga! ¡Dicha que sofoca !
¡Sin límites las penas y los goces !
¡Néctar del cielo en su incitante boca!
En su garra cruel ansias feroces!

Y canta el ruiseñor: «¡Hermosa Esfinge!
¡Oh soberano Amor! ¿Qué ley tirana
toda ventura que nos das restringe
y con mortal tribulación la hermana?»

Ese problema, que mi dicha trunca,
resuelve, Amor, causante de mis daños:
yo no he podido resolverlo nunca,
y estoy pensando en él millares de años.
 

El beso de la Esfinge, Heinrich Heine. (1839)


Música:
Stevan S. Monkranjac
Himno de Querubines

Stevan Stojanović Mokranjac  (1856 – 1914) was aSerbian composer and music educator. 
His work was essential in bringing the spirit of Valach Serbian unwritten folk poems into organized art.



Comentarios

Entradas populares